La participación eficaz en las elecciones es fundamental en nuestro sistema político, pero no todas las personas están representadas por igual. Las disparidades de clase y raza influyen en la decisión de votar de una persona y en la probabilidad de que su voto sea contado, y algunas normas inconsistentes e injustas agravan estas desigualdades.
Un análisis de la Unión de Científicos Conscientes investigó las tasas de participación e inadmisión de papeletas de votación y datos demográficos en Estados Unidos y encontró desigualdades en el proceso electoral.
Este estudio halló que los grupos que encuentran más barreras institucionales a lo largo del proceso de votación y que tienen menos probabilidades de que sus votos sean contados están insuficientemente representados en el proceso político, y las políticas públicas son menos propensas a proteger su salud, seguridad y bienestar. Puede resultar difícil incluso acceder a datos claros y útiles sobre la participación y los rechazos de votos.
Afortunadamente, existen medidas activas que podemos tomar para promover la igualdad racial en las elecciones. Unas mejores políticas de diseño de papeletas, incluyendo la ampliación del acceso lingüístico y para personas con discapacidad, pueden reducir las tasas de rechazo.
Y una mayor transparencia de los datos electorales, asegurando que los datos electorales clave sean claros, accesibles y utilizables, puede ayudarnos a comprender mejor y mitigar estas diferencias.
Barreras al voto
Esto es un resumen del informe completo. Baje el informe completo en inglés aquí.
Debido a las desigualdades de clase y raza que existen en Estados Unidos, los pilares de la participación política, que son los recursos, el interés y el reclutamiento, no están distribuidos de manera equitativa entre los grupos. Por lo tanto, las personas de comunidades marginadas a menudo no pueden participar de manera eficaz. Desafortunadamente, la estructura de nuestras instituciones políticas y del sistema electoral puede agravar estas desigualdades sociales, al igual que algunas normas electorales.
Con el fin de entender la prevalencia de las desigualdades raciales, analizamos
las tasas de participación en las elecciones generales del 2016, 2020 y 2024 en distritos electorales con distintas mayorías raciales en 11 condados disputados de siete estados: los condados de Allegheny (Pittsburgh) y Philadelphia en Pennsylvania; Columbus, Durham y Mecklenburg en Carolina del Norte; Cuyahoga (Cleveland) y Lorain en Ohio; Fulton (Atlanta) en Georgia; Maricopa (Phoenix) en Arizona; el condado de Milwaukee en Wisconsin; y el condado de Wayne (Detroit) en Michigan.
Aunque nuestro análisis concluye que la participación de los votantes registrados y la participación de la población en edad de votar según el censo (CVAP) generalmente son más bajas en los distritos electorales con una mayoría de grupos raciales de color que en los distritos electorales de mayoría blanca en cada año electoral, no basta analizar las tasas de participación por sí solas para percibir la igualdad relativa de las elecciones y las desigualdades en el poder electoral. En cada elección se rechazan cientos de miles de papeletas de votación. Algunas razones comunes para la inadmisión de papeletas de votación incluyen la entrega tardía, la falta de firma o una firma que no coincide. La inadmisión de papeletas es un componente natural y necesario de las elecciones, pero las investigaciones han revelado que es más probable que se rechacen los votos emitidos por miembros de ciertos grupos, como por ejemplo los votantes sin experiencia, los votantes jóvenes y los votantes de razas y etnias marginadas.
Para facilitar el análisis, dividimos los distritos electorales en tres grupos: el inferior (con un menor número de rechazos), el medio y el superior con mayores números de rechazos). Nuestro análisis revela desigualdades en el sentido de que las tasas de inadmisión de las papeletas de votación fueron más altas en los distritos electorales con una mayoría de grupos raciales o étnicos de personas de color que en los distritos electorales de mayoría blanca durante las elecciones del 2016 y 2024. Resulta interesante que en el 2020 hubo menos desigualdad racial entre las tres categorías de inadmisión, pero los distritos electorales de mayoría blanca y de mayoría asiático americanos/isleños del Pacífico fueron proporcionalmente más representados entre los distritos con menor cantidad de inadmisiones.
Los distritos electorales con las tasas de participación más bajas también fueron los que tuvieron más probabilidades de encontrarse en la categoría de alta incidencia de inadmisión de votos en esos tres años electorales. Es decir, las comunidades con tasas de participación más bajas también registraron tasas más altas de inadmisión de votos. Como resultado, la representación política de estas comunidades se ve reducida en comparación con aquellas que tienen una alta participación y tasas más bajas de inadmisión de votos.
Entre el 2016 y el 2024, el porcentaje de distritos electorales de mayoría blanca ubicados en la categoría de alta inadmisión de votos se mantuvo relativamente estable, alrededor del 20%. Sin embargo, en el 2020 esta cifra fue de alrededor del 34%. El porcentaje de distritos electorales de mayoría negra en la categoría de alta inadmisión fue de alrededor del 30% en el 2016 y esa cifra aumentó al 37% en el 2020 y volvió a bajar al 30% en el 2024. El porcentaje de distritos electorales de mayoría hispana en la categoría de alta inadmisión disminuyó ligeramente entre el 2016 y el 2024, pasando de alrededor del 78% en el 2016 a menos del 25% en el 2020 y finalmente a 71% en el 2024.
En el 2020 y el 2024, todos los demás grupos raciales mayoritarios tuvieron tasas de inadmisión más altas que los distritos electorales de mayoría blanca. Estas disparidades raciales en la participación electoral e inadmisión de votos, mismas que son síntomas de las desigualdades sistémicas de nuestros procesos electorales y de las instituciones políticas, culminan en una subrepresentación de los intereses, las necesidades y las preferencias de las comunidades de votantes negros, hispanos, asiático americanos/isleños del Pacífico, nativos americanos y de pluralidad racial, así como una sobrerrepresentación de los intereses de las comunidades mayoritariamente blancas. Por lo tanto, es menos probable que las decisiones que tomen los funcionarios electos y las políticas públicas resultantes protejan la salud, la seguridad y el bienestar de estas comunidades subrepresentadas.
Afortunadamente, hay formas de reducir las desigualdades raciales de los procesos electorales y de luchar por lograr una democracia multipartidista y multirracial. La implementación de un diseño más equitativo de las papeletas de votación, incluyendo el rediseño de las papeletas de votación por correo de manera que sean más fáciles de usar y la ampliación del acceso lingüístico y para personas con discapacidades, puede aumentar la participación y reducir la inadmisión de votos entre grupos marginados. También se pueden lograr resultados similares mediante una mayor transparencia de los datos electorales, incluyendo la adopción de nuevas prácticas de conservación de los registros electorales y la ampliación de las oportunidades de corrección e integración. Actualmente estamos promoviendo activamente estas y otras políticas basadas en la ciencia en los estados de interés.
El proceso de recopilar los datos para este análisis destaca la falta generalizada de datos electorales completos y accesibles a nivel de distrito electoral. Los datos estuvieron disponibles en formatos no legibles por máquina, en formatos legibles por máquina sin explicaciones sobre la codificación o sin descripciones de los datos, o simplemente no estuvieron disponibles. Además, en muchos casos no quedaba claro a qué nivel de funcionarios (estatales o locales) había que dirigirse para obtener estos datos. La disponibilidad y la calidad de los datos electorales son indispensables para el análisis de las elecciones. Sin la posibilidad de acceder a estos datos, se limita la capacidad de los investigadores de identificar problemas en la organización de las elecciones o de desarrollar soluciones para superar estas dificultades.
Aunque nuestro análisis es riguroso, nuestras investigaciones y el informe resultante, así como las investigaciones de otros expertos en materia de ciencia y administración electoral, podrían mejorar si los datos fueran más fáciles de acceder y utilizar. Esta falta de disponibilidad demuestra la importancia que sigue teniendo el trabajo de la Union de Científicos Conscientes en el área de la transparencia de los datos electorales, tal como la elaboración de recomendaciones científicas electorales para mejorar los niveles actuales de transparencia.
Durante el proceso de revisión posterior a la publicación, identificamos algunos problemas que afectaban a la especificidad de algunos de los cálculos de participación electoral y rechazo de los votos, los cuales hemos solucionado. Aunque ninguno de estos cambios altera las conclusiones principales del informe, sirven para afinar nuestros cálculos y mejorar la precisión general del análisis. Además de estos cambios específicos, el informe actualizado contiene comentarios un poco más amplios sobre los retos que plantea este tipo de recopilación, formateo y procesamiento de datos. La fe de erratas se puede encontrar en https://es.ucs.org/recursos/barreras-al-voto.
Esto es un resumen del informe completo. Baje el informe completo en inglés aquí.
Cita
Gordon-Rogers, Liza y Rose Nafa. 2025. Barreras al voto: Las barreras del sistema electoral reducen la participación y aumentan el rechazo de votos entre los distintos grupos raciales Cambridge, MA: Union of Concerned Scientists. https://doi.org/10.47923/2025.238.2